Soy Viriato
Según las fuentes antiguas, nació en la región occidental de Hispania, probablemente en territorios de la actual Portugal o del oeste de España.
Antes de convertirse en líder militar, habría sido pastor y cazador, acostumbrado a la vida dura de las montañas.
Su figura cobró relevancia tras las matanzas cometidas por el general romano Servio Sulpicio Galba contra los lusitanos. Viriato logró unir a diversas tribus y dirigió una guerra de guerrillas extremadamente eficaz contra los ejércitos romanos.
Entre 147 y 139 a. C. derrotó repetidamente a varios generales enviados por Roma, convirtiéndose en uno de sus enemigos más temidos.
Su prestigio fue tan grande que Roma llegó a reconocerlo oficialmente como aliado y amigo del pueblo romano mediante un tratado de paz.
Su prestigio fue tan grande que Roma llegó a reconocerlo oficialmente como aliado y amigo del pueblo romano mediante un tratado de paz.
Sin embargo, poco después, el procónsul Quinto Servilio Cepión reanudó las hostilidades y promovió una conspiración contra él.
Viriato fue asesinado mientras dormía en el año 139 a. C. por tres de sus propios hombres —Audax, Ditalco y Minuro—, que habían sido sobornados por los romanos. La tradición atribuye a Cepión la célebre frase: «Roma no paga a traidores», aunque los historiadores dudan de que realmente fuera pronunciada.
Tras su muerte, la resistencia lusitana se debilitó rápidamente y Roma acabó imponiendo su dominio sobre gran parte de Hispania.
A lo largo de los siglos, Viriato se ha convertido en un símbolo de valentía, independencia y lucha contra la dominación extranjera.
Hoy en día, Viriato es recordado como uno de los personajes más emblemáticos de la historia antigua de la Península Ibérica.
Quinto Servilio Cepión
Llegó a Hispania en el año 140 a. C. para continuar la guerra contra Viriato. Consideró inaceptable el tratado de paz que Roma había firmado con el caudillo lusitano y reanudó las hostilidades.
Incapaz de derrotarlo decisivamente en combate, promovió negociaciones secretas con algunos de sus colaboradores.
En 139 a. C., Viriato fue asesinado mientras dormía por tres de sus hombres, lo que permitió a Roma acabar con la resistencia lusitana poco después.
Tras sus campañas en Hispania, Cepión continuó su carrera política y militar.
Tras sus campañas en Hispania, Cepión continuó su carrera política y militar.
Sin embargo, otro miembro de su familia, también llamado Quinto Servilio Cepión (probablemente su hijo), alcanzó una notoriedad aún mayor por la desastrosa derrota romana en la batalla de Arausio frente a los cimbrios en el año 105 a. C.
La figura de Cepión ha quedado ligada principalmente a la muerte de Viriato, un episodio que la tradición histórica presenta como una victoria obtenida mediante la traición más que por las armas.
Por ello, suele aparecer en la historiografía española como el principal adversario del célebre caudillo lusitano.
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