sábado, 28 de mayo de 2022

Palacio Ducal de los Borja (Cerámica de Manises) - Gandía (Valencia)

Me hablaron de un palacio... decorado totalmente con cerámica...
 
De un precioso pavimento circular... con una técnica, dominio y precisión impresionantes...
CON DISTINTOS TAMAÑOS DE AZULEJOS... (Con gran dificultad de elaboración...).
 
Con referencia a los cuatro elementos (Aire, Tierra, Mar y Fuego)... que nunca habia visto en ningún sitio...
 
Otro lugar que todo buen ceramista debería visitar...

¡Alucinante...!
 
 
El Palacio Ducal de Gandía es uno de los monumentos más importantes de la ciudad de Gandía, que ha sido objeto de numerosas restauraciones. 
 
Es una importante muestra de palacio del gótico civil valenciano. Casa natalicia de San Francisco de Borja.
 



 
Destaca el Patio de Armas, gótico y la Galería Dorada, del s. XVII, con azulejos originales de la época. 
 
Está considerado una de las mansiones señoriales más importantes de la Corona de Aragón.
 


 
El rey Jaime II el Justo, concede en el 1323 el señorío de Gandia a su hijo el infante Pere. Alfonso de Aragón el Viejo, hijo del anterior, hereda posteriormente este señorío (1359) y lo eleva a la categoría de Ducado Real en 1399. 
 
Es Alfonso el Vell, quien comienza la construcción del palacio.
 



 
Con la llegada de la familia Borja, el edificio se verá ampliado y modificado. Pedro Luis, María Enríquez de Luna y Francisco de Borja, dejaran su impronta entre los siglos XV y XVI. A esta época corresponde la remodelación del Salón de Coronas.
 
 
De todos los elementos artísticos que hoy en día se pueden ver en el edificio cabe destacar la cerámica, con piezas que van desde el siglo XIV hasta el siglo XX.
 
Ya desde los inicios de la construcción del edificio se utilizó la cerámica como elemento decorativo de pavimentos y zócalos.
 

 
La habitación está iluminada por unas ventanas góticas con asientos de piedra de los llamados festejadores. Esta sala asoma tanto al Patio de Armas como al río Serpis.
 









 
Las piezas de los siglos XV-XVI ahora pueden encontrarse recolocadas en algunas salas. Solamente han permaneciendo en su lugar algunos de los pavimentos, como el de la Cámara de la Duquesa y el suelo de la habitación contigua a la Capilla Neogótica, y parte del alto zócalo del Salón de Coronas.
 
 La mayoría siguen el diseño cromático de la cerámica de “alfardons” pero en forma ya cuadrada y los azulejos de estilo mudéjar del Salón de Coronas.
 











 
En época barroca, los duques de Borja darán un nuevo aire al edificio con la remodelación del salón de Águilas.
 
Se trata de un salón rectangular que recibe su nombre, por el friso dorado que recorre la parte alta y que tiene como elementos decorativos principales, águilas y granadas. Era la antigua Sala de San Miguel. En el centro del techo podemos ver un gran florón, desde donde colgaba la lámpara que daba iluminación al salón. 
 
Tanto este elemento central como el friso de águilas está realizado en yesería y dorado con pan de oro. Se fecha su construcción a finales del siglo XVII o principios del XVIII.
 




 
Pero son las cerámicas del Barroco las mejor conservadas, como los ejemplos del azulejo del “mocaoret” en blanco y verde (Sala Estados de Cerdeña, Sala Verde, Sala de la Torreta). 
 
En este período se incluyen los colores verde y amarillo y los motivos vegetales. De éstas encontramos ejemplos en diferentes puntos (escalera de Honor, Sala Verde) pero sobre todo en Galería Dorada.
 


 
La Galería Dorada, formada por cinco salas con los techos pintados al óleo por Gaspar de la Huerta y su taller. Inicios del siglo XVIII.
 
El inicio de la construcción se sitúa en torno al año 1671, año en que Francisco de Borja es canonizado por el papa Clemente X. De modo que su construcción bien pudiera ser un homenaje por la canonización del santo de la familia Borja. 
 
El impulsor de la obra es el X Duque de Gandia, Pascual Francisco de Borja-Centelles y Ponce de León (* Gandia 18-03-1653 † Madrid 08-12-1716). La obra quedó finalizada alrededor del año 1713 según indica uno de los medallones de la sala.  




 
Uno de los ejemplos más antiguos que podemos encontrar son las cerámicas de “alfardons”, en Sala de la Torrecilla. Se trata de un azulejo de origen islámico de forma alargada hexagonal en color azul y blanco.
 


Sala del Cielo y la Tierra.
 
 
En el suelo de esta habitación encontramos un pavimento cerámico con una alegoría de la humanidad.
 
Este pavimento alegórico de la humanidad está datado a principios del siglo XVIII, es el único que se conserva original, está formado por unas 1.500 piezas, los colores utilizados son principalmente el azul, el amarillo y el verde. Se trata de una ornamentación de cerámica de Manises del siglo XVIII, referida a los cuatro elementos (aire, tierra, mar y fuego) y en el centro el Sol. Es conocido como mosaico barroco de los cuatro elementos o pavimento de los cuatro elementos.
 
En el techo de esta quinta sala encontramos un gran lienzo pintado al temple obra de Gaspar de la Huerta. Realizado en el siglo XVIII es una exaltación a la familia Borja, con la glorificación de San Francisco de Borja y pone el contrapunto con la cerámica del suelo como mundo terrenal y la parte superior el mundo celestial.
 


 
Durante prácticamente un siglo el edificio permaneció abandonado, hasta que en 1890, la Compañía de Jesús adquirió el inmueble, que se encontraba en práctica ruina, en pública subasta.
 

 
Terraza 
 
Es de destacar la decoración pictórica de los muros exteriores de esta sala, desarrollados a base de ornamentación vegetal en los entrepaños de los balcones y decoración de cenefas, volutas, jarrones y apilastrados de color almagra y gris en el resto de la fachada. También destacamos las cubiertas protectoras de los balcones a base de tejas vidriadas con tonalidades azuladas y blancas en contraposición a los colores blancos y verdes del tejado de la sala. 
 
En todo su perímetro exterior dispone de un total nueve balcones con tejaroz, con suelo de azulejos y tornapuntas y antepechos de hierro.
 


Azulejería estilos