jueves, 5 de mayo de 2016

Provincia de Toledo - A orillas del Tajo (A vista de pájaro)






Tantas cosas podríamos decir de nuestro río Tajo...
Tantos acontecimientos has visto a tus orillas...

La historia ha saltado "fugazmente" de orilla a orilla...






Fuente
El río Tajo nace a 1593 m de altura, en el paraje conocido como Fuente García, dentro del término municipal de Frías de Albarracín, en la provincia de Teruel (España). Su fuente se sitúa entre la muela de San Juan (1830 m) y el cerro de San Felipe (1839 m), en la sierra de Albarracín, que pertenece a los montes Universales, en la rama occidental del sistema Ibérico. En un punto de cota inferior se ha instalado el Monumento al nacimiento del río Tajo (1974), de José Gonzalvo Vives, en el que se representan la personalización del río y las provincias de TeruelCuenca y Guadalajara.
Esta formación montañosa alberga uno de los nudos hidrográficos más importantes de la península ibérica, al separar la vertiente atlántica de la mediterránea. El Júcar, que desemboca en el Mar Mediterráneo, tiene su origen a pocos kilómetros de su fuente, así como el Guadalaviar, que da lugar posteriormente al Turia.

En su primer recorrido, el río salva un fuerte desnivel, labrando materiales originados entre el Ordovícico y el Cuaternario, entre los que predominan las calizas, las dolomías y las margas, así como las areniscas.










Afluentes por la derecha


·         Río Jarama. Se trata del principal afluente de la cuenca española, en términos de aportaciones de agua. Tiene una longitud de 190 km y un caudal medio de 16-20 m³ por segundo. Nace en la sierra de Ayllón, en la confluencia de las provincias de Guadalajara,Madrid y Segovia. Atraviesa la Comunidad de Madrid, donde recoge a los ríos Lozoya, Manzanares, Guadalix, Henares y Tajuña, además de la mayor parte de las aguas residuales del área metropolitana madrileña. Desemboca en el Tajo cerca de Aranjuez.
·         Río Guadarrama. Tiene su origen en la montaña de Siete Picos, en la sierra de Guadarrama. Recorre cerca de 132 km por las provincias de Madrid y Toledo. Su principal afluente es el Aulencia. En el Guadarrama se vierten las aguas residuales de algunos municipios del área metropolitana de Madrid, caso de Móstoles, Majadahonda y Las Rozas de Madrid.
·         Río Alberche. Procede de la sierra de Gredos y discurre por las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, a lo largo de 177 km. Tiene un caudal medio de 14,7 m³ por segundo. Sus afluentes más relevantes son el Cofio y el Perales. Tributa en el Tajo en el término municipal de Talavera de la Reina.
·         Río Tiétar. Se origina en la sierra de Gredos y surca las provincias de Ávila, Toledo y Cáceres, donde atraviesa la comarca de La Vera. Forma el embalse de Torrejón-Tiétar antes de su desembocadura, que se une con el embalse de Torrejón-Tajo. Tiene una longitud de 150 km.
·         Río Alagón. Nace en la sierra de Herreros, en la provincia de Salamanca. Se adentra después en Cáceres y vierte en el Tajo, en el embalse de Alcántara. Es el afluente más largo de toda la cuenca española, con 205 km. El Arrago y el Jerte confluyen en este río.
·         Río Zézere. Sus 242 km lo convierten en el tributario de mayor longitud del Tajo y en el segundo río más importante de Portugal, entre los que nacen y desembocan netamente en este país. Procede de la sierra de la Estrella y tributa en el Tajo, cerca de Constância. Entre sus afluentes, figuran el Cabril y el Nabao. En su curso bajo, forma un complejo sistema de embalses.
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Afluentes por la izquierda


·         Río Guadiela. Este río nace en la Serranía de Cuenca, en la provincia homónima. Entra después en Guadalajara, donde forma elembalse de Buendía antes de desembocar en el Tajo. Tiene 115 km de recorrido.
·         Río Algodor. Recoge las aguas de los montes de Toledo, donde nace, y de los numerosos arroyos que vierten a lo largo de su curso. Recorre 95 km, en su mayor parte por la provincia de Toledo, si bien pasa también por la de Madrid, donde desemboca a la altura deAranjuez.
·         Río Ibor. Discurre íntegramente por la provincia de Cáceres. Nace en la sierra de Guadalupe, en Las Villuercas y, después de recorrer unos 60 km, confluye en el embalse de Valdecañas.
·         Río Almonte. Al igual que el río anterior, procede de Las Villuercas. Atraviesa la provincia de Cáceres, a lo largo de 97 km. Vierte en el embalse de Alcántara.
·         Río Salor. De 120 km de longitud, discurre por la provincia de Cáceres, desde la sierra de Montánchez hasta su unión con el Tajo, cerca de Alcántara.









TOLEDO Y EL TAJO

El río Tajo no es ni más ni menos que el motivo de la existencia de la ciudad de Toledo. Los primeros pobladores eligieron este enorme promontorio por el hecho de estar rodeado casi por completo por el río, lo cual le confería unas magníficas ventajas tanto para la defensa frente a ataques enemigos como para el abastecimiento de agua y alimentos mediante cultivos regados con ella o mediante la pesca.
El río se adentra en la ciudad, por espacio de unos pocos kilómetros y de manera casi inexplicable, en la rocosa Meseta Cristalina formando el denominado Torno del Tajo que convierte a la ciudad en una península rodeada de agua por todos sus flancos excepto por el norte. A todo ello debe añadirse que este lugar está ubicado en una zona de transición geológica entre la arcillosa y fértil comarca de La Sagra y la silícea Meseta Cristalina -antesala de los Montes de Toledo-, hecho que permite una enorme diversidad de recursos naturales, desde cultivos hortícolas y cereales a zonas de monte mediterráneo que ofrecían leña y madera para las construcciones o las abundantísimas piedras de la Meseta Cristalina que facilitaban mucho la edificación.
Por ello no es exagerado decir que el Tajo es la razón de ser de Toledo. Al menos así lo ha sido históricamente hasta fechas muy recientes.
Desde el punto de vista de la fotografía, en sus comienzos a mediados del siglo XIX, pronto quedó de manifiesto que en aquellos días de declive económico generalizado, el Tajo era uno de los pocos recursos que los toledanos podían explotar para subsistir a falta de una industria potente y sin la riqueza que antaño generaba la Corte.
Fue hacia 1860 cuando el francés Jean Laurent capturó la primera escena en la que se resume la importancia del río en esas fechas: una mujer viene de lavar la ropa mientras dos hombres ataviados con el típico traje castellano se dedican a tareas menos duras: uno pesca con una red y otro directamente la observa tumbado plácidamente en el prado de la orilla.









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