domingo, 25 de octubre de 2015

Sierra de San Vicente (Toledo) - 2 Leyendas para no olvidar...







Alguien dijo que las leyendas se repiten en el tiempo....

                 Y a veces en los mismos lugares en que ocurrieron...



NO LO OLVIDES....



La leyenda de los "Amantes del Mirador de la Sierra de San Vicente"...



Cuenta una leyenda de hace 100 años, que en un mirador de la Sierra de San Vicente, se reunían cada fin de semana dos amantes de un pueblo cercano...

Ella era María de familia rica y su novio Manuel de pobres campesinos...


Y dicen que llegó a los oídos del padre de María de los amores de su hija, y que lo enfurecieron hasta obligarla a dejarle de verle...

Pero aún así, su promesa no se cumplió y siguió viéndole aunque con más margen de tiempo...


Y cuentan que haciéndose de  noche, los capataces del padre de María cogieron a Manuel en el campo, y lo llevaron atado hasta el mismo mirador, lugar de sus encuentros amorosos, y allí lo despeñaron causándole la muerte...

Pero cuando ya se iban, le escucharon susurrar....


¡María por amor muero...!





Al cabo del tiempo, en el pueblo todos sabían lo que había pasado...
Y cuando María se enteró, esperó a que la noche cayera y hasta el mirador se dirigió...

Y allí, mirando al cielo, dijo...

¡Manuel por ti muero...!





Y cuenta la leyenda que en octubre cuando se hace de noche, una figura "fantasmal" se puede ver junto al mirador de la Sierra de San Vicente...

Es la figura de "Manuel" que aguarda a que venga su prometida...






La leyenda del torero de la Sierra de San Vicente...


Cuenta una leyenda, que un ganadero quiso a toda costa que su único hijo fuera torero...

Pero este hijo era una amante de los animales y nunca les quería hacer daño, y sólo pensaba en cuidarlos..



El padre le llevó obligado, a las mejores escuelas de "tauromaquia" para que aprendiera el oficio, y así llegar a ser un valiente y buen torero.

Pero el resultado fue pésimo y un día el padre cansado de sus negativas, le obligó a matar a una "vaquilla" en su presencia, con la amenaza de que si no lo hacía quedaría "desheredado"...


El joven aprendiz de torero, bajó a la plaza, agarró el estoque y antes de que se le arrancara la "vaquilla", se lo clavó en su propio corazón...







Y cuentan que hay una placa en bronce junto a unas piedras, en donde este joven que no quería ser torero, solía observar el campo...

Y aseguran también que nadie la puso allí...


Y a lo largo de los años, la gente ha visto como hay animales se reúnen en ese lugar, sin entenderlo o haber explicación alguna de su porqué...






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