viernes, 7 de marzo de 2014

Menasalbas (Toledo) - Una parada inesperada, en un pueblo "encantador"





Fotografía Satélite de Menasalbas (SigPac)

Toponimia

El origen del topónimo "Menasalbas" es incierto. Pudiera ser que fuese un compuesto del sustantivo menas y del adjetivo albas (acusativo femenino plural del adjetivo latino "albus, alba, album",que significa "blanco"). El término Menas, plural de mena, posee un origen igual de enigmático de manera que García Sánchez aventura dos hipótesis como las más probables.

En la primera, busca una raíz etimológica relacionada con la geología en la que mena sería una variante de mina con el significado de 'la veta del mineral y el mineral mismo'. Ventura Leblic García, que ya había abundado en esta tesis en 1982, apunta en este sentido la existencia de peñas de granito veteadas de cuarzo o feldespato blanco, pudiendo constituir estas menas o vetas blancas una referencia para los antiguos pobladores.

En la segunda, mena derivaría del latín MĭNA que se transformaría por la adición del artículo árabe al- en almena, 'cada uno de los prismas que coronan los muros de las antiguas fortalezas para resguardarse en ellas los defensores'. Aunque "Menasalbas" (con b) es la manera correcta, en ocasiones se puede encontrar el nombre de la localidad escrito con v ("Menasalvas").


Entrada a Menasalbas




Menasalbas en la Provincia de Toledo, es uno de esos pueblos en los que tienes que parar "obligatoriamente" si te gusta la cultura, las tradiciones y los monumentos.

Aunque en mi caso no disponía de tiempo, sí que me "enganchó" todo lo poco que pude ver. Y por ello he programado otra visita con más tiempo, para ver muchos rincones con "encanto" que este bonito pueblo ofrece al visitante.


Plaza de España




Ayuntamiento de Menasalbas


La torre del Ayuntamiento de Menasalbas es única.
Única por su construcción en piedra, su forjado en hierro y su campana que cuelga de la estructura piramidal.
Su reloj incrustado en la piedra es bastante curioso también.





Historia

Comienza el municipio su andadura histórica en el siglo XII, coincidiendo con los avances de la Reconquista al sur de los Montes de Toledo y con los intentos repobladores del rey Alfonso VII. De esta época, quizá, sea un primer poblamiento en el arroyo Villapalos del que no queda más testimonio que su necrópolis. Otros investigadores, por el contrario, consideran que este cementerio es de época visigoda.

Debieron ser sus primeros habitantes pastores, agricultores, cazadores, y colmeneros que se establecieron en el extremo sur del Estado de Montalban, bien con el primer impulso repoblador de la Orden del Temple, establecida en el castillo de Montalbán, bien a iniciativa del Señorío de Montalbán, creado con posterioridad, que pasó de don Álvaro de Luna a la familia de los Pacheco y del cual la aldea formó parte.

En un documento de 1155, en el que el rey Alfonso VII entrega varias aldeas, se cita el nombre de Menasalbas al describir donde se encuentran las mismas: «... inter Polgar et Penaguilera et Corva, et ex alia parte sunt Menasaluas et Galues», 'entre Pulgar, Peña Aguilera y Cuerva, por un lado, y Menasalbas y Gálvez por otro'. Vuelve a citarse el municipio en un documento de compraventa mozárabe de 1229 en el que se refiere la venta de unas losas de caza en el Carrascal de Menasalbas, , transcrito del árabe como Mēnaš Albaš.


Iglesia de Sta. Mª Magdalena



La iglesia fue levantada en el siglo XVI, sustituyendo a otra más modesta. Es un templo de colosales proporciones y tres naves que lleva la factura de Juan de Aguirre.

La iglesia presenta la peculiaridad de que no tiene torre debido a que fue demolida en el cañoneo al que fue sometida en las contiendas carlistas de la década de 1830 y que destruyó parcialmente el edificio, que hubo de ser reconstruido y levantada la espadaña que hoy sostiene sus campanas, en la década de 1860.

Su altar mayor está presidido por el retablo de la Adoración de los Reyes, procedente de la desaparecida parroquia de Santa Maria de los Reyes del despoblado de Caudilla.



Con una impresionante fachada, alberga en lo más alto un sencillo campanario alineado de 3 campanas. 
Esta estructura a diferencia de muchas Iglesias Toledanas, es atípica y completamente peculiar.





Fuente de piedra


Plaza de San José








Canal y Puentes





Plaza de la Unión y Rollo de Justicia



El rollo hubo de construirse probablemente a finales del siglo XVI en el camino viejo de Toledo para expresar el derecho de la villa a tener justicias y no depender de la jurisdicción señorial cuando el lugar adquirió este título. 

Fabricado en piedra de granito, se asienta sobre una base de tres gradas en la que se levanta una columna toscana de capitel dórico, que sustenta un templete de dos cuerpos con seis columnillas, que le dan una apariencia de faro.
















Rotonda Menasalbas







Otras fotos...

















Pero en Menasalbas hay muchas otras cosas más que ver....



Ven y Verás...



La ermita de la Virgen de la Salud

Se encuentra enclavada en la calle Progreso. Su construcción data de mediados del siglo XVI y sus gruesos muros de sillería y sus recios contrafuertes encierran uno de los mejores exponentes del gótico rural de los Montes de Toledo. En su interior, destaca la bóveda de nervios de su capilla mayor, cerrada por un arco fajón apuntado, que se sustituye en el resto del edificio por un artesonado de madera, recientemente restaurado.

Hasta el siglo XIX fue la iglesia de un hospital de pobres rentas, que servía de acogida a los peregrinos y lugar de cura para los pobres de la localidad.


La ermita de San Sebastián

El santo patrón del municipio, San Sebastián, cuenta en el extrarradio con una sencilla ermita de una sola nave de planta rectangular y cubierta de madera, que guarda la imagen del Santo Sepulcro.

Su construcción, que probablemente data de la segunda mitad del siglo XVIII, ha sufrido diversos avatares a lo largo de los siglos y en la actualidad sólo conserva el transepto de lo que, inicialmente, fue una planta de cruz latina. El santo protector de las epidemias ha sido el más venerado en el municipio desde tiempo inmemorial.



Pantano del Torcón

También es posible visitar los restos aqueológicos (necrópolis) en las proximidades del pantano del Torcón.

En su término municipal, el despoblado de Jumela donde quedan los restos de una iglesia del s. XIV. con dos entradas y torre cuadrangular. Un camino nos conduce por bellos parajes hasta el embalse del Torcón, donde se puede practicar la pesca. Vinos del lugar y repostería típica


Museo Etnológico

Creado en la década de los 90 con las aportaciones de los vecinos. Permite un recorrido por la vida rural de los S. XIX y XX.
Estilo: | Época: XIX y XX

Puente de la Torre

Fuera del municipio, en la carretera de San Pablo hay un puente de cuatro ojos El Puente de la Torre construido en mampostería y gruesos sillares en los machos, de planta romboidal.
Estilo: | Época:

 Despoblado de Jumela

Situado a 4 Km del municipio, es uno de los núcleos de población más antiguos de la comarca, que se despobló definitivamente a principios del S.XIX. Hoy sólo queda su templo en ruinas que llama la atención por sus tragaluces en forma de saeteras y las cuatro paredes de su única nave, a la que estaba adosada la casa del cura. De sus casas sólo queda piedras disenimadas por los alrededores que sirven para cercar las fincas colindantes.
Estilo: | Época: XII 

Restos Arqueológicos

Necrópolis de 30 tumbas sito en las proximidades del Pantano del Torcón, en medio de la Cañada Real.

Naturaleza

El arroyo Villapalos en el puente de la Torre.
En la zona de los pantanos se encuentra el encinar primitivo, en el lanchar de granito, entre un matorral de monte bajo de jara, retama, romero, tomillo y carrascos. Más al sur, en su zona montañosa, se encuentra un robledal de gran extensión y la pedanía de Las Navillas, que conserva todavía el sabor y la tranquilidad de los pueblos de antaño.

Cerca de la pedanía discurre la Cañada Real Segoviana que alcanza su máxima belleza en las laderas de los Montes de Toledo, siguiendo el recorrido inverso del río Marchés, en donde sus aguas cristalinas se confunden con una vegetación autóctona de arces, fresnos, encinas y rebollos, hasta alcanzar el puerto del Marchés, desde el que se divisa ya la provincia de Ciudad Real.




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